/ de enero de 2013
Hacia tiempo que qería volver a visitar el salto de la trucha, y por fin he vuelto, esta vez en compañia de Enrique y Manoli.
Aunque el tiempo no acompaño, estaba todo con niebla y hacia un frío de narices.
Arrancamos desde una vieja quesería abandonada y enseguida nos metimos en el cauce del río Guadarranque y con un magnifico paseo llegamos hasta el famoso charco de la trucha. Nos llevo su tiempo recorrer sus alrededores debido a lo escarpado del terreno, merecía la pena verlo todo y fotografiarlo, cascadas, torrentes, charcos y las majestuosas rocas declaradas geositio por el recien nombrado geoparque Villuercas-Ibores-Jara.
Después salimos rumbo a la garganta de Mesto, no si antes parar en el merendero para meternos un bocadillo de patatera entre pecho y espalda. Para hacer la digestion, abandonamos la carretera y dirigirnos al fodo de la mencionada garganta para remontar sus aguas y disfrutar de una de las mejores loreras del geo-parque y terminar en una secuencia de cascadas dignas de fotografiar.
De vuelta a la carretera nuestro odjetivo es subir hasta el pico carbonero.